28 febrero, 2024

LA LEYENDA DEL VERDADERO AMIGO

 




Dice una linda leyenda árabe que dos amigos viajaban por el desierto y en un determinado punto del viaje discutieron.

El otro, ofendido, sin nada que decir, escribió en la arena:
HOY, MI MEJOR AMIGO ME PEGO UNA BOFETADA EN EL ROSTRO.

Siguieron adelante y llegaron a un oasis donde resolvieron bañarse.
El que había sido abofeteado y lastimado comenzó a ahogarse, siendo salvado por el amigo.

Al recuperarse tomó un estilete y escribió en una piedra:
HOY, MI MEJOR AMIGO ME SALVO LA VIDA.

Intrigado, el amigo preguntó:
- ¿Por qué después que te lastimé, escribiste en la arena y ahora escribes en una piedra?

Sonriendo, el otro amigo respondió:
-Cuando un gran amigo nos ofende, deberemos escribir en la arena donde el viento del olvido y el perdón se encargarán de borrarlo y apagarlo; por otro lado cuando nos pase algo grandioso, deberemos grabarlo en la piedra de la memoria del corazón donde viento ninguno en todo el mundo podrá borrarlo.


Anónimo

24 febrero, 2024

PARA TI QUE AMAS



Cuando en tu corazón se abra, llena de vida, la flor perfumada del amor,
recuerda que alguien la plantó un día dentro de ti.

Cuando tu corazón se ilumine con el suave colorido de la puesta del sol,
recuerda que alguien amaneció contigo.

Cuando el fuego de la pasión queme tu corazón, consumiendo todas tus fibras en la inmolación del placer,
recuerda que alguien encendió esa llama.

Cuando tu corazón esté bordado de sueños dorados, tejidos con hilos de luz de luna,
recuerda que alguien coloreó tu mundo interior.

Cuando la noche te encuentre con el corazón partido y angustiado por las amarguras recogidas en el día,
recuerda que hay alguien esperándote con el pañuelo en la mano.

Cuando el insomnio te haga dar vueltas desesperadamente en la cama,
recuerda que alguien puede sembrar sueños de paz en tu mente.

Cuando la soledad te oprima y tu grito no encuentre eco,
recuerda que allá, del otro lado, alguien ama tu compañía y entiende tu clamor.

Cuando tus secretos no quepan más dentro de ti, amenazando romper los diques de tu alma, recuerda que existe alguien dispuesto a recogerlos y guardarlos con el cariño y la dignidad que tú esperas.

Cuando en tu corazón habite el azul del cielo, la calidez del sol, el gorjeo de los pájaros, el perfume de las flores, la nostalgia del atardecer, el encanto de las mañanas, la serenidad de los lagos y la sonrisa de la ventura,
recuerda que alguien ha tocado tu corazón con la varita milagrosa del amor.

¡Tu, que amas y vives en el contradictorio mundo del arco iris y de la oscuridad, de la calma y de la agitación, de la paz y de la inestabilidad, sabe que existe alguien más que habita en tu planeta!

En las horas felices, comparte con ella tus sonrisas, en las horas de soledad, ve, levántate y búscala dondequiera que esté.

¡No mires el reloj!
¿Qué importan las horas?
La vida es tan corta, no hay tiempo que perder.

Tú que amas, si tienes el coraje y la sencillez de hacerlo así, abre tus labios y canta el milagro del amor, porque sólo el amor aproxima a las personas y hacen que hablen el mismo lenguaje...


Anónimo

19 febrero, 2024

EL RAYO VENENOSO DEL AMOR




Suele ocurrir, que a veces las avecillas se despiertan en la noche, debido a un rayo luminoso y rápido de luz que aparece entre la obscuridad de la noche.

Algunas avecillas descubren el engaño que le ha hecho la luna y sumergiéndose en sus plumas se vuelven a dormir.

Otras, en su ignorancia, al ver el rayo de luz saltan aturdidas y se pierden en la obscuridad de la noche.

Esto mismo sucede en la vida del ser humano, ya que hay veces que el rayo del amor se convierte en un rayo venenoso, que despierta los corazones de algunos chiquillos indefensos y que al enfrentar el dolor de una desilusión saltan aturdidos y se pierden en la obscuridad y soledad del corazón.

Esto nos ocurre a muchos, ya sea que este rayo llega a nuestro corazón y no nos damos cuenta que somos muy chicos para esto, pero sin importar eso llega y al ver que es algo casi imposible nos ahogamos, nos hundimos en nuestra tristeza y soledad y nos llenamos de desesperación.

Pero si en cambio nos corresponden, más triste aun es cuando somos correspondidos por esa persona que creemos que es imposible, nos ilusionamos y nos subimos a esa nube color rosa en la cual los enamorados están.

Y estamos desde ahí viendo que todo es tan fácil, pero en un momento de realidad, nos caemos de esa nube y vemos que a la persona a quien le hemos entregado nuestro corazón no era la ideal ya que está jugando con el corazón y lamentablemente en el amor tan sincero que tu le sientes pasas eso por alto, no le prestas importancia y cuando vienes a ver, tu corazón esta completamente roto y tu completamente herida ya que esa persona a jugado con tu corazón y con tus sentimientos.

Y en ese amor tan inmenso que tu sientes hacia esa persona, te resignas a olvidarlo y seguir adelante, pero es tanto el dolor que tu sientes que te ahogas en ti mismo y no encuentras que hacer y en ese mismo instante piensas que vas a enloquecer, te ahogas y te sumerges en la agonía, la cual enfrenta tu triste y roto corazón.

Ese maldito rayo venenoso del amor, tanto que duele y al mismo tiempo agrada.
Pero lamentablemente mata. De todo esto que les he dicho, todo es verdad, yo se los puedo asegurar ya que a mi vida ya llegó y me sumergí en la amargura de mi triste y roto corazón.


Anónimo

14 febrero, 2024

LA MUERTE DEL AMOR




Hubo una vez en la historia del mundo un día terrible en el que El Odio, que es el rey de los malos sentimientos, los defectos y las malas virtudes, convocó a una reunión urgente con todos ellos.

Todos los sentimientos negros del mundo y los deseos más perversos del corazón humano llegaron a esta reunión con curiosidad de saber cual era el propósito.

Cuando estuvieron todos hablo El Odio y dijo: - Los he reunido aquí a todos porque deseo con todas mis fuerzas matar a alguien.

Los asistentes no se extrañaron mucho pues era El Odio el que estaba hablando y él siempre quiere matar a alguien, sin embargo todos se preguntaban entre sí quién sería tan difícil de matar para que El Odio los necesitara a todos.

-Quiero que maten Al Amor, dijo El Odio.

Muchos sonrieron malévolamente pues más de uno le traían ganas.

El primer voluntario fue El Mal Carácter, quien dijo: -Yo iré, y les aseguro que en un año El Amor habrá muerto, provocaré tal discordia y rabia que no lo soportará.

Al cabo de un año se reunieron otra vez y al escuchar el reporte de El Mal Carácter quedaron tan decepcionados: - Lo siento, lo intenté todo pero cada vez que yo sembraba una discordia, El Amor la superaba y salía adelante.

Fue entonces cuando muy diligente se ofreció La Ambición que haciendo alarde de su poder dijo: -En vista de que El Mal Carácter fracaso, iré yo. Desviaré la atención de El Amor hacia el deseo por la riqueza y por el poder. Eso no fallará.

Y empezó La Ambición el ataque hacia su víctima quién efectivamente cayó herida, pero después de luchar por salir adelante renunció a todo deseo desbordado de poder y triunfo de nuevo.

Furioso El Odio, por el fracaso de La Ambición envío a Los Celos, quienes burlones y perversos inventaban toda clase de artimañas y situaciones para despistar El Amor y lastimarlo con dudas y sospechas infundadas, pero El Amor confundido lloró, y pensó que no quería morir, y con valentía y fortaleza se impuso sobre ellos y los venció.

Año tras año El Odio siguió en su lucha enviando a sus más hirientes compañeros.
Envió a La Frialdad, Al Egoísmo, a La Cantaleta, a La Indiferencia, a La Pobreza, a La Enfermedad y a muchos otros que fracasaron siempre porque cuando El Amor se sentía desfallecer tomaba de nuevo fuerza y todo lo superaba.

El Odio
convencido de que El Amor era invencible les dijo a los demás: -No hay nada mas que hacer. El Amor ha soportado todo, llevamos muchos años insistiendo y no lo logramos.

De pronto de un rincón del salón se levantó un sentimiento poco conocido que vestía de negro con un sombrero gigante que caía sobre su rostro y no lo dejaba ver. Su aspecto era fúnebre como el de la muerte: Yo mataré a El Amor, dijo con seguridad.

Todos se preguntaron quién era ese que pretendía hacer solo lo que ninguno había podido. El Odio dijo: -Ve y hazlo.

Tan sólo había pasado algún tiempo cuando El Odio volvió a llamar a todos los malos sentimientos para comunicarles después de mucho esperar que por fin EL AMOR había muerto.

Todos estaban felices pero sorprendidos.
Entonces el sentimiento del sombrero negro habló: -Ahí les entrego a El Amor totalmente muerto y destrozado, y sin decir más se marchó.

-Espera, dijo El Odio, en tan poco tiempo lo eliminaste por completo, lo desesperaste y no hizo el menor esfuerzo para vivir. -¿Quién eres??

El sentimiento levantó por primera vez su horrible rostro y dijo: Soy LA RUTINA.



Anónimo

09 febrero, 2024

REUNION DE SENTIMIENTOS




Cuentan que una vez se reunieron todos los sentimientos y cualidades del hombre en un lugar de la tierra.

Cuando El Aburrimiento ya había bostezado por tercera vez, La Locura, como siempre tan loca, les propuso:

- ¿Jugamos a las escondidas?

La Intriga levantó la ceja y La Curiosidad, sin poder contenerse, preguntó:

- ¿A las escondidas? ¿Y cómo es eso?.

- Es un juego - explicó La Locura - en el que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón, mientras ustedes se esconden.
Cuando yo haya terminado de contar, el primero que encuentre ocupará mi lugar para continuar el juego.

El Entusiasmo bailó secundado por La Euforia.
La Alegría dio tantos saltos que terminó por convencer a La Apatía, a la que nunca le interesaba nada.

La Soberbia opinó que era un juego muy tonto (en el fondo, lo que le molestaba era que la idea no hubiese sido de ella) y La Cobardía prefirió no arriesgarse.

- Uno... dos... tres... cuatro... - empezó a contar La Locura.
La primera en esconderse fue La Pereza, que, como siempre, se dejó caer tras la primera piedra del camino.

La Fe subió hasta los cielos y La Envidia se escondió tras la sombra de El Triunfo, que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto.

La Generosidad casi ni alcanzaba a esconderse, pues cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para algunos de sus amigos.
Si era un lago cristalino, ideal para La Belleza. Si era la rendija de un árbol, perfecto para La Timidez. Si era una ráfaga de viento, magnífico para La Libertad. Así terminó por ocultarse en un rayito de sol.

El Egoísmo
, en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo, pero sólo para él.

La Mentira
se escondió en el fondo de los océanos (mentira, en realidad se escondió detrás del arco iris) y La Pasión y El Deseo en el centro de los volcanes.

El Olvido no recuerdo donde se escondió, pero eso no es importante.

Cuando La Locura estaba por el 999.999, El Amor aún no había encontrado sitio para esconderse, pues todos estaban ocupados... hasta que divisó una rosa y, enternecido, decidió esconderse entre sus pétalos.

- Un millón - contó La Locura, y comenzó a buscar.

La primera en aparecer fue La Pereza, sólo a tres pasos de una piedra.
Después se escuchó a La Fe discutiendo con Dios en el cielo sobre la zoología.
Sintió vibrar a La Pasión y El Deseo en el centro de los volcanes.

En un descuido encontró a La Envidia y claramente pudo deducir dónde estaba El Triunfo.

Al Egoísmo
ni tuvo que buscarlo, él solito salió disparado de su escondite... que había resultado ser un nido de avispas. De tanto caminar le dio sed, y al acercarse al lago cristalino descubrió a La Belleza.

Con La Duda resultó mucho más fácil aún, pues la encontró sentada sobre una cerca sin saber de qué lado esconderse. Así fue encontrando a todos.

Al Talento entre la hierba fresca, a La Angustia en una oscura cueva, a La Mentira detrás del arco iris (mentira, estaba en el fondo de los océanos), y hasta Al Olvido, quien ya se había olvidado que estaba jugando a las escondidas.

Sólo faltaba El Amor. No aparecía por ningún lado.

La Locura
buscó detrás de cada árbol, bajó a cada arroyuelo del planeta, subió a las cimas de las montañas.
Cuando estaba a punto de darse por vencida, divisó un rosal, tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas. De pronto se escuchó un doloroso grito. Las espinas habían herido Al Amor en sus ojos.

La Locura no sabía cómo hacer para disculparse, lloró, imploró, suplicó, rogó, pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo.

Desde entonces, desde que por primera vez se jugó a las escondidas, El Amor es ciego y La Locura lo acompaña.


Anónimo

04 febrero, 2024

ESTAR ENAMORADO




Estar enamorado, amigos, es encontrar el nombre de la vida.
Es dar al fin con la palabra que para hacer frente a la muerte se precisa.
Es recobrar la llave oculta que abre la cárcel en que el alma está cautiva.
Es levantarse de la tierra con una fuerza que reclama desde arriba.

Es respirar el ancho viento que por encima de la carne se respira.
Es contemplar desde la cumbre de la persona la razón de las heridas.
Es advertir en unos ojos una mirada verdadera que nos mira.
Es escuchar en una boca la propia voz profundamente repetida.

Es sorprender en unas manos ese calor de la perfecta compañía.
Es sospechar que, para siempre, la soledad de nuestra sombra está vencida.
Estar enamorado amigos, es descubrir dónde se juntan cuerpo y alma.
Es percibir en el desierto la cristalina voz de un río que nos llama.

Es ver el mar desde la torre donde ha quedado prisionera nuestra infancia.
Es apoyar los ojos tristes en un paisaje de cigüeñas y campanas.
Es ocupar un territorio donde conviven los perfumes y las armas.
Es dar la ley a cada rosa y al mismo tiempo recibirla de su espada.

Es confundir el sentimiento con una hoguera que del pecho se levanta.
Es gobernar la luz del fuego y al mismo tiempo ser esclavo de la llama.
Es entender la pensativa conversación del corazón y la distancia.
Es encontrar el derrotero que lleva al reino de la música sin tasa.

Estar enamorado, amigos, es adueñarse de las noches y los días.
Es olvidar entre los dedos emocionados la cabeza distraída.
Es recordar a Garcilaso cuando se siente la canción de una herrería.
Es ir leyendo lo que escriben en el espacio las primeras golondrinas.

Es ver la estrella de la tarde por la ventana de una casa campesina.
Es contemplar un tren que pasa por la montaña con las luces encendidas.
Es comprender perfectamente que no hay fronteras entre el sueño y la vigilia.
Es ignorar en qué consiste la diferencia entre la pena y la alegría.

Es escuchar a medianoche la vagabunda confesión de la llovizna.
Es divisar en las tinieblas del corazón una pequeña lucecita.
Estar enamorado, amigos, es padecer espacio y tiempo con dulzura.
Es despertarse una mañana con el secreto de las flores y las frutas.

Es libertarse de sí mismo y estar unido con las otras criaturas.
Es no saber si son ajenas o son propias las lejanas amarguras.
Es remontar hasta la fuente las aguas turbias del torrente de la angustia.
Es compartir la luz del mundo y al mismo tiempo compartir su noche oscura.

Es asombrarse y alegrarse de que la luna todavía sea luna.
Es comprobar en cuerpo y alma que la tarea de ser hombre es menos dura.
Es empezar a decir siempre, y en adelante no volver a decir nunca.
Y es, además, amigos míos, estar seguro de tener las manos puras.


Francisco Luis Bernárdez